ya no creo en los milagros de dios, ya no creo en la recompensa de un paraíso divino, ya no creo en los amantes de una noche que te curan el alma.
me duele tanto este corpóreo y esta carne y estos huesos y estas cicatrices y estas dudas que no me dejan caminar tranquilo.
me duele tanto no saber qué estoy haciendo y también me duele saber lo que estoy haciendo porque en el fondo no estoy seguro de nada.
me mastico las uñas por las noches y escupo los pedazos que caen como astillas rotas al piso sucio de mi habitación.
me lleno de imágenes y de palabras y de sonidos y de voces y de recuerdos porque me da miedo aceptar que estoy vacío.
me refugio completamente en el alcohol y en la amargura y en el humo pestilente y en la angustia y en borracheras que no me llevan a ninguna parte.
estoy a punto de caerme, de rendirme, de quebrarme, pero no te lo haré saber aunque ya lo sepas.
porque tu calidez es la única que puede revivir el fuego.
ya no creo en los milagros de dios, ya no creo en la recompensa de un paraíso divino, ya no creo en los amantes de una noche que te curan el alma.
pero creo en ti y en que tu necedad me salvará.
No hay comentarios:
Publicar un comentario