no existe en la palabra
en la carne, en el espíritu
una ola de veneno
en una mirada corto punzante
tus ojos ya no son los mismos
que hace tanto dolor atrás
el movimiento de tu cuerpo
como una bola de concreto
que arrastra ojos de muerte y agonía
ya no estoy en este mundo
si me vuelves a llamar
ya no estoy en esta historia
si me vuelves a escribir
ya no estoy en este sueño
ni en los de nadie más.
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